La Agencia Espacial Europea (ESA) avanza con Themis, un demostrador tecnológico de etapa reutilizable que busca posicionar a Europa en la nueva generación de lanzadores competitivos.
El proyecto, liderado por ArianeGroup bajo el programa Future Launchers Preparatory Programme (FLPP), se encuentra en fase de pruebas con vistas a validar tecnologías de despegue, reentrada y aterrizaje controlado.
Themis está concebido para despegar y aterrizar de manera vertical, completando más de una misión con la misma etapa. Su motor principal será Prometheus, un diseño europeo de bajo costo que utiliza metano líquido en lugar de hidrógeno, lo que simplifica la operación, reduce costos y permite encendidos múltiples en vuelo. Estas características lo convierten en un sistema clave para explorar la reutilización en lanzadores europeos.
El primer modelo de vuelo, denominado T1H, se ensambló en Vernon, Francia, donde ya se han realizado pruebas de integración y validación de sistemas. En 2025 fue trasladado al centro espacial Esrange, en el norte de Suecia, para la campaña de ensayos de lanzamiento.
El plan contempla vuelos de prueba progresivos. El primero será un “salto” a baja altitud que permitirá comprobar el funcionamiento continuo del motor y las secuencias críticas de aterrizaje. En etapas posteriores, Themis realizará vuelos más altos, apagando y reencendiendo el motor Prometheus antes de descender para aterrizar.
Camino hacia futuros lanzadores
Themis no es un cohete operativo, sino un banco de pruebas a escala que aportará experiencia en sistemas de reutilización. Los resultados obtenidos orientarán futuros proyectos como Ariane Next, la próxima generación de lanzadores europeos.
Para la ESA, la capacidad de reutilizar etapas es esencial para mantener la competitividad frente a actores como SpaceX y para garantizar un acceso autónomo, flexible y asequible al espacio.
El avance de Europa en tecnologías de reutilización abre oportunidades que van más allá del continente. Un ecosistema de lanzadores más eficiente puede beneficiar a países que dependen del acceso competitivo a servicios de lanzamiento, incluidas naciones de América Latina. La reducción de costos y el incremento en la frecuencia de misiones facilitarían proyectos de conectividad, observación terrestre y cooperación científica en la región.
Fuente: Impresionante Futuro

















