Taiwán apuesta a la observación de la Tierra con la constelación Formosat 8

Taiwán apuesta a la observación de la Tierra con la constelación Formosat 8

El país asiático se prepara para lanzar el primero de ocho satélites de teledetección, con alto contenido tecnológico local y foco en gestión de desastres, seguridad y nuevos servicios basados en datos.

Taiwán está por dar un paso clave en el desarrollo de su industria espacial. En los próximos días está previsto el lanzamiento del primer satélite de la constelación Formosat 8, un sistema de observación de la Tierra desarrollado por la Agencia Espacial de Taiwán (TASA) que se pondrá en órbita a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX desde la base de Vandenberg, en California. El despegue marcará el inicio de una nueva etapa para las capacidades de teledetección del país.

Formosat 8 estará compuesta por ocho satélites ópticos que operarán en órbita heliosíncrona, a unos 560 kilómetros de altura. El primero de ellos, conocido como Formosat 8A y bautizado “Chi Po-lin” en honor al célebre documentalista taiwanés, será el encargado de inaugurar la serie. La misión toma la posta de Formosat 5, lanzada en 2017, pero con un salto importante en prestaciones, ya que las nuevas plataformas ofrecerán imágenes con resolución cercana a un metro, con mejoras adicionales a partir del procesamiento en tierra.

El despliegue completo de los ocho satélites se extenderá hasta comienzos de la próxima década. Cuando la constelación esté operativa, Taiwán podrá obtener imágenes de su territorio varias veces al día, reduciendo el tiempo entre pasadas y mitigando el impacto de la nubosidad. Hoy Formosat 5 sobrevuela la isla aproximadamente una vez cada dos días; con Formosat 8 la frecuencia de revisita se multiplicará, lo que abre la puerta a aplicaciones mucho más dinámicas.

Uno de los objetivos centrales del programa es mejorar la respuesta ante desastres naturales y riesgos climáticos. Taiwán es especialmente vulnerable a tifones, lluvias extremas y terremotos, por lo que contar con información rápida y precisa resulta crítico para evaluar daños en infraestructura, áreas urbanas y zonas rurales. Con mayor resolución y más pasadas diarias, las imágenes de Formosat 8 permitirán afinar mapas de inundaciones, deslizamientos de tierra y otros eventos, apoyando la toma de decisiones casi en tiempo real.

El gobierno taiwanés también ve en la constelación un activo estratégico para defensa y seguridad, en línea con la tendencia global al uso intensivo de imágenes satelitales para monitorear movimientos militares, infraestructuras críticas y actividad marítima. A esto se suman aplicaciones en agricultura de precisión, planificación urbana, monitoreo ambiental y estudios oceánicos, que a su vez habilitan un abanico de nuevos servicios comerciales ligados al análisis de datos geoespaciales.

Más allá de la misión técnica, Formosat 8 es una apuesta directa por consolidar una cadena de valor espacial propia. Según la información oficial, alrededor del 84% de los componentes del primer satélite fueron desarrollados en Taiwán, y el objetivo es que el último de la serie alcance un contenido local cercano al 95%. Esto significa más empresas locales diseñando sensores, estructuras, electrónica, software y sistemas de control, y más universidades y centros de investigación vinculados a la economía del espacio.

El programa, con un presupuesto superior al de Formosat 5, busca autonomía en observación de la Tierra y posicionar a Taiwán como proveedor regional de soluciones de imágenes satelitales. La agencia espacial del país ya reporta interés de otros gobiernos y clientes potenciales en acceder a los datos generados por la constelación, una vez que los satélites entren en operación comercial.

Para América Latina, donde varios países impulsan sus propios programas de teledetección y constelaciones dedicadas, el caso Formosat 8 funciona como hoja de ruta. A partir de necesidades concretas como la gestión de desastres, la seguridad, la planificación territorial, Taiwán impulsa una política que combina inversión sostenida, construcción de capacidades locales y desarrollo de mercado alrededor de los datos. Un ejemplo de cómo la economía del espacio se convierte en política industrial, tecnológica y de resiliencia frente al cambio climático.

Fuente: RTI

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