Sivers Semiconductors, la empresa sueca, con su casa matriz en Kista, anunció que fue seleccionada por la Agencia Espacial Europea para un programa de desarrollo valuado en aproximadamente US$900.000
El contrato se extenderá por 18 meses y apunta a mejorar una pieza cada vez más crítica para las comunicaciones satelitales modernas, los circuitos integrados de conformación de haz, conocidos como BFICs por su sigla en inglés.
En términos simples, estos chips funcionan como el cerebro que permite a las antenas de tipo phased array dirigir electrónicamente el haz sin partes móviles, algo central para terminales de usuario y estaciones en tierra que buscan conectividad más estable, con mejor rendimiento y menor consumo energético. La propia ESA viene señalando que las redes de conformación de haz actuales siguen siendo demasiado complejas y demandantes en energía, un freno directo para escalar estas soluciones a gran volumen.
Según el comunicado de la empresa, el programa explorará combinaciones más eficientes entre arquitecturas de conformación de haz activas y pasivas, además de mecanismos de alimentación de antena, con el objetivo de habilitar una nueva generación de arreglos en fase más eficientes. Para Sivers, el contrato se alinea con su hoja de ruta tecnológica y con su plan de llevar su generación actual de BFICs de satcom a una liberación comercial amplia durante el primer trimestre de 2026.
El anuncio también se apoya en un argumento geopolítico industrial. Sivers se presenta como el único proveedor comercial con base en la Unión Europea de BFICs de ondas milimétricas para satcom y 5G, un posicionamiento que cobra valor en el marco de iniciativas europeas como IRIS2, la constelación de conectividad segura que la Unión Europea impulsa para servicios gubernamentales y también para conectividad comercial.
Para el ecosistema satelital, el mensaje de fondo es doble. Por un lado, Europa busca reforzar autonomía en componentes de alta criticidad dentro de la cadena de suministro. Por otro, la economía del satcom se está moviendo hacia antenas electrónicamente orientables más accesibles y eficientes, una condición necesaria para sostener el crecimiento de constelaciones y servicios multiórbita.
Fuente: Cision.com

















