Japón volvió a enfrentar un revés con el H3: el motor de la segunda etapa no completó su segunda ignición y el satélite Michibiki 5 no alcanzó la órbita prevista.
JAXA lanzó el H3 en su vuelo F8 desde el Centro Espacial Tanegashima con el satélite Michibiki 5, parte del QZSS, la constelación japonesa de navegación regional que complementa al GPS. El despegue y la primera parte del ascenso se realizaron con normalidad, pero JAXA confirmó que el motor de la segunda etapa no inició correctamente su segunda ignición y se apagó antes de tiempo. Con esa anomalía, Michibiki 5 no pudo ser insertado en la órbita planificada y la misión se declaró fallida. La agencia emitió una disculpa pública y activó un equipo especial de investigación encabezado por su presidencia para identificar la causa y definir medidas correctivas.

Para entender qué se rompió, hay que mirar el trabajo de la etapa superior. En un lanzador de dos etapas, la primera aporta la mayor parte del empuje inicial y se separa cuando agota propelentes. La segunda etapa toma el relevo para ganar velocidad orbital y, en misiones como esta, suele requerir un reencendido: una primera quema para alcanzar una órbita de aparcamiento y una segunda para ajustar altura e inclinación según el objetivo. Si esa segunda quema no ocurre, el satélite queda fuera de parámetros y no puede entrar al plano orbital diseñado para su servicio.
El impacto no se limita a un satélite perdido. La confiabilidad del H3 es clave para la autonomía espacial japonesa, porque es el reemplazo operativo de la familia H-IIA y concentra buena parte de la agenda nacional de lanzamientos. Tras el fallo del F8, JAXA y Mitsubishi Heavy Industries anunciaron que el siguiente vuelo H3 F9, previsto para poner en órbita a Michibiki 7, se pospone mientras avanza la investigación y se evalúa el efecto sobre vehículos posteriores. Ese freno pega directo en calendarios, contratos y en la planificación de la expansión del QZSS.
Lo que sigue es un ciclo clásico de retorno al vuelo: recopilar telemetría, aislar el modo de falla y validar correcciones con pruebas de banco y revisiones de proceso. En paralelo, la prioridad de programa es sostener la continuidad de servicios de navegación mientras se recupera la cadencia de lanzamientos, porque cada nueva nave del QZSS aporta más disponibilidad y mejor geometría de señal en Japón y regiones cercanas. La señal importante para el mercado es si el diagnóstico apunta a un componente puntual o a un problema sistémico de diseño y verificación en la etapa superior.
Fuente: Jaxa

















