Un especial por los 10 años de PerúSAT-1 repasó su operación y uso público. CONIDA y voces del sector ya ponen sobre la mesa el siguiente paso, con PerúSAT-2 en discusión.
PerúSAT-1 llegó a su décimo año como satélite operativo y el aniversario se aprovechó para poner números y casos sobre la mesa, más allá del lanzamiento original. En el especial se habló de su rol como fuente de imágenes para emergencia, control territorial y planificación, y de cómo se organiza el ciclo completo desde el pedido hasta la entrega de productos. El satélite fue lanzado el 15 de septiembre de 2016 en un cohete Vega desde Kourou, y opera cerca de 702.5 km de altura, una órbita que le permite revisitas frecuentes con calidad constante. En una frase, observación óptica submétrica es captar imágenes en luz visible con detalle menor a un metro por píxel, suficiente para ver trazas y cambios en infraestructura, suelo y cobertura vegetal.
Cómo funciona el servicio en la práctica: el satélite toma escenas programadas cuando pasa sobre un objetivo y luego descarga datos en ventanas cortas hacia estaciones en tierra, donde se procesan y se convierten en productos. PerúSAT-1 fue diseñado para resolución de 0.7 m y, en operación, puede adquirir hasta 300 imágenes por día según reportes de CONIDA citados en medios y entidades del Estado. Ese flujo no termina en una foto, termina en capas comparables, recortes por zona, series temporales y reportes listos para decisión. La parte crítica es priorizar solicitudes, equilibrar energía y almacenamiento a bordo, y asignar enlaces de descarga para que el tiempo entre captura y entrega sea útil, sobre todo cuando hay huaicos, inundaciones o incendios.
El balance difundido también trae métricas que ayudan a entender escala y continuidad. En la cobertura por el aniversario se mencionó que, desde 2016, PerúSAT-1 habría registrado alrededor de 500,000 imágenes, y que más de 130,000 se entregaron sin costo a instituciones públicas, con un ahorro acumulado estimado en unos 2,200 millones de soles para el Estado. Ese uso incluye inventarios y seguimiento de cultivos ilícitos, monitoreo de minería ilegal, evaluación de daños por eventos extremos y fiscalización de obras, con ejemplos donde una comparación antes y después permitió sustentar acciones de control. El punto de fondo es capacidad soberana: poder pedir, captar y procesar imágenes con prioridades nacionales, sin depender de ventanas comerciales externas.
El aniversario también abrió la discusión sobre continuidad, porque la vida útil nominal y el combustible para maniobras ponen un límite. En la misma conversación pública, CONIDA señaló que se evalúa extender la vida útil entre 2 y 4 años adicionales, y que ya se trabaja en una propuesta de PerúSAT-2 para evitar una brecha de servicio. La idea que se mencionó combina un satélite óptico mejorado con un satélite radar, que puede observar incluso con nubosidad, un punto especialmente relevante en costa y selva. El siguiente paso es convertir esa propuesta en definición técnica, presupuesto, cronograma y compra, además de asegurar que la infraestructura de recepción, procesamiento y distribución evolucione al mismo ritmo que el satélite nuevo.
Fuente: pendiente
















