La agencia quiere control manual en el descenso de Starship HLS y la empresa prioriza la automatización.
El informe de la Oficina del Inspector General (OIG) pone el foco en un punto de diseño que impacta directamente la certificación tripulada del módulo lunar de SpaceX. NASA exige que la tripulación pueda tomar el control manual, definido como la capacidad de anular la automatización y comandar la trayectoria de vuelo, en fases críticas como descenso y aterrizaje. SpaceX propone un enfoque más automatizado y NASA cuestiona si lo planteado cumple la intención del requisito. El OIG advierte que, si no se acuerda una solución antes de la CDR, la Revisión Crítica de Diseño donde se “congela” gran parte del diseño, podría quedar la automatización como único método de alunizaje o forzar cambios tardíos que suman riesgo de calendario.
La discusión no es teórica: el propio OIG recuerda que el control manual es una pieza de supervivencia de tripulación y éxito de misión. En Apolo, los astronautas usaron control manual de respaldo en los siete alunizajes planeados, y en misiones modernas también apareció como salvavidas cuando falló la automatización. En este caso, la preocupación es que un fallo del sistema de guiado, o un desempeño no esperado cerca del suelo, deje a la tripulación sin una vía clara para intervenir y corregir. El informe además señala que el riesgo asociado al control manual, según el seguimiento interno de NASA para SpaceX, muestra una tendencia de empeoramiento, lo que eleva la presión para cerrar el tema antes de hitos de diseño y pruebas.
El punto se vuelve urgente por el estado general del programa de alunizadores. El OIG reporta que, desde 2019, NASA ha obligado 6.9 mil millones de dólares al desarrollo de HLS y estima un total de 18.3 mil millones hasta el año fiscal 2030. En paralelo, el informe indica que el sistema de SpaceX no estaría listo para un alunizaje en junio de 2027, y que la agencia evalúa propuestas de SpaceX y Blue Origin para intentar adelantar capacidades con la mira en una misión lunar en 2028. Con ese margen, una solicitud de exención al requisito de control manual o un cambio grande de diseño después de revisiones clave puede traducirse en más retrasos y más carga de verificación.
Si NASA y SpaceX cierran una implementación clara, el resultado es un esquema de aterrizaje con automatización como modo principal y una vía de intervención humana con autoridad suficiente para corregir la aproximación, seleccionar un punto alterno y salir de una situación degradada. Eso implica interfaces de cabina que muestren estados críticos, límites de control definidos, entrenamiento específico y pruebas “como se vuela” que validen el desempeño en escenarios representativos. El límite actual es que la discusión está en el nivel de intención versus cumplimiento, y el siguiente paso es amarrarlo a requisitos verificables, simulaciones, ensayos y una demostración que deje poco espacio a interpretaciones antes de hitos de diseño.
Fuente: oig.nasa.gov
















