Astrónomos reanalizaron datos de Kepler-K2 y detectaron una sola señal de tránsito compatible con un planeta rocoso de 1.06 radios terrestres, con año similar al nuestro.
HD 137010 b es un candidato a exoplaneta, es decir, un planeta fuera del Sistema Solar, detectado alrededor de la estrella HD 137010, una enana tipo K relativamente brillante ubicada a unos 146 años luz. Lo llamativo es su tamaño estimado, muy cercano al terrestre, y su órbita probable cercana a un año. La señal aparece en datos de la misión K2 de Kepler como un tránsito: una caída muy leve y breve en el brillo de la estrella cuando el objeto pasa por delante desde nuestra línea de visión. En este caso se observó un único evento de unas 10 horas, lo suficiente para inferir un radio cercano a 1.06 veces el de la Tierra y para acotar un periodo orbital alrededor de 355 días, aunque con incertidumbre amplia porque falta repetir la observación.
El hallazgo importa porque combina tres cosas raras en un solo paquete: tamaño terrestre, órbita larga y estrella lo bastante brillante para seguimiento. En planetas de periodo cercano a un año, ver tránsitos repetidos requiere campañas de observación extendidas, por eso suelen escaparse de las búsquedas. Aquí la profundidad del tránsito fue de alrededor de 225 partes por millón, medida con buena relación señal-ruido gracias a la calidad fotométrica del objetivo. Aun así, al tratarse de un solo tránsito, el objeto sigue en categoría de “candidato” hasta que otra técnica o un nuevo tránsito confirme que no se trata de un falso positivo.
Que esté a una distancia “cómoda” en términos astronómicos no significa que sea templado. Al orbitar una estrella más fría y menos luminosa que el Sol, el planeta recibiría cerca del 29% de la energía que recibe la Tierra. Con ese nivel de irradiación, su temperatura de equilibrio podría rondar los -68 °C si no tuviera un efecto invernadero fuerte, lo que lo acerca a un escenario tipo “mundo helado”. Los autores estiman que, por sus parámetros orbitales, tiene alrededor de 40% de probabilidad de caer en la zona habitable conservadora de su estrella y 51% en una definición más amplia, pero también existe una posibilidad similar de que quede fuera.
Lo que habilita este candidato es una ruta clara de próximos pasos: reobservar la estrella para cazar un segundo tránsito y fijar el periodo real, y luego intentar medir masa con velocidad radial, aunque la señal esperada sería pequeña para instrumentos actuales. Misiones de tránsito activas y observatorios dedicados a fotometría de precisión podrían ayudar a confirmar el evento, mientras que telescopios de nueva generación aportarían mejores límites sobre su naturaleza. Por ahora, el límite principal es simple: sin repetición, no hay confirmación, y sin masa, el “tipo Tierra” se refiere sobre todo al tamaño, no a su geología ni a su atmósfera.
Fuente: Impresionante Futuro
















