Un proyecto de ley en el Senado busca que la Estación Espacial Internacional opere hasta el 30 de septiembre de 2032, para sostener presencia tripulada y tiempo de transición comercial.
La Comisión de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley de autorización de NASA que extiende la operación de la Estación Espacial Internacional (ISS) hasta el 30 de septiembre de 2032. Hoy, el retiro está previsto para 2030, pero el texto plantea dos años extra para reducir el riesgo de que haya un periodo sin presencia tripulada estadounidense en órbita baja terrestre (LEO), la región del espacio a unos cientos de kilómetros de altura donde vuelan satélites y estaciones. El argumento central es estratégico y operativo: sostener capacidades de investigación y vuelos humanos mientras maduran las estaciones comerciales que deberán reemplazar a la ISS, y evitar que el liderazgo se desplace a China, que ya opera Tiangong y busca ampliar su influencia en esta zona.
La propuesta no solo mueve la fecha final, también define cómo se haría la transición. Ordena que NASA mantenga una presencia humana continua y que el cierre de la ISS sea parte de un traspaso gestionado hacia una o más estaciones comerciales. Un punto clave es el “año de demostración”: antes de autorizar el cambio, una estación comercial tendría que probar durante 12 meses que puede sostener investigación científica, desarrollo tecnológico, funciones de laboratorio nacional y actividad comercial comparables a las de la ISS. En paralelo, el paquete legislativo pide acelerar solicitudes para al menos dos estaciones comerciales, buscando redundancia y competencia.
¿Por qué importa ahora? Porque el calendario está apretado y el riesgo de brecha crece si los reemplazos no llegan a tiempo. La ISS sigue siendo el principal banco de pruebas de Estados Unidos en microgravedad para biomedicina, materiales, manufactura y observación de la Tierra, además de servir como plataforma de entrenamiento y operación para vuelos tripulados frecuentes. El texto aprobado también fija niveles de financiamiento, con 24,7 mil millones de dólares para el año fiscal 2026 y 25,3 mil millones para 2027, y usa esa señal presupuestaria para sostener operaciones en LEO mientras despega una economía comercial alrededor de estaciones privadas.
La extensión, de todos modos, no elimina los límites físicos del complejo. La ISS envejece, requiere mantenimiento creciente y su ciclo final ya está planificado para un reingreso controlado cuando termine su vida útil. La medida legislativa todavía debe avanzar en el proceso completo del Congreso para convertirse en ley, y su implementación dependerá de que NASA y la industria cumplan hitos técnicos y de seguridad. En lo inmediato, el debate pone el foco en una pregunta práctica: si la estación comercial que tome el relevo puede operar con continuidad y sin perder capacidades, o si Estados Unidos necesita más tiempo en la ISS para llegar a ese punto sin interrupciones.
Fuente: commerce.senate.gov
















