El segundo Blue Ghost de Firefly pasó pruebas de vibración y acústica en el JPL. El conjunto con Elytra Dark se prepara para volar a la cara oculta en 2026
Firefly Aerospace confirmó que el modelo de calificación estructural de Blue Ghost Mission 2 completó pruebas de vibración y acústica en el Environmental Test Laboratory del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, en el sur de California. El ensayo se hizo con el conjunto completo, el módulo lunar Blue Ghost montado sobre el vehículo orbital Elytra Dark, para demostrar que la configuración resiste las cargas del despegue y el tránsito. En vibraciones, el conjunto se sujetó a una mesa agitadora que lo sacudió en tres ejes mientras cientos de sensores medían su respuesta. Luego pasó a una cámara acústica que reproduce el ambiente sonoro del lanzamiento. Con esta campaña cerrada, el programa se enfoca en terminar el armado y las pruebas del hardware de vuelo.
Un modelo de calificación estructural es una unidad de prueba que representa masa, rigidez e interfaces del vehículo y se usa para ajustar márgenes y planes de ensayo antes de exponer el hardware que va a volar. JPL detalló que el stack mide 22 pies, 6,9 metros, y que la fase acústica utiliza bocinas que pueden alcanzar 153 decibeles, niveles que obligan a instrumentación y procedimientos estrictos. La idea es empujar el diseño lo suficiente para detectar puntos débiles, sin excederlo al punto de dañarlo.
Blue Ghost Mission 2 forma parte de CLPS, el programa de NASA que compra servicios comerciales para llevar cargas útiles a la Luna. La misión usará dos naves: el aterrizador Blue Ghost y el orbitador Elytra Dark, que además desplegará el satélite Lunar Pathfinder de la ESA para soporte de comunicaciones. Firefly apunta a un lanzamiento tan temprano como fines de 2026 y, una vez en destino, el aterrizador trabajaría cerca de 10 días en superficie. La misión incluye LuSEE-Night, un radiotelescopio que seguirá operando desde el módulo hasta por dos años, y una terminal de comunicaciones desarrollada en JPL para probar enlaces S-band de bajo costo.
Esto importa porque la cara oculta combina ciencia atractiva y operación difícil: no hay línea directa de radio con la Tierra y se necesita un relé orbital confiable para telemetría y datos. También es una zona más “silenciosa” en ruido radioeléctrico, útil para astronomía de baja frecuencia, y por eso la misión junta instrumentos, comunicaciones y demostraciones tecnológicas en un solo paquete. Hasta hoy, los alunizajes exitosos en la cara oculta los ha logrado China, lo que subraya el nivel de complejidad del objetivo. Lo que sigue es convertir estas pruebas de laboratorio en hardware de vuelo completo, cerrar integración, y sostener el cronograma hacia una ventana de lanzamiento 2026-2027.
Fuente: NASA

















