Nuevas observaciones del telescopio James Webb y un cálculo orbital actualizado descartan que el asteroide 2024 YR4 choque con la Luna el 22 de diciembre de 2032.
El asteroide 2024 YR4 estuvo en seguimiento intensivo porque, con datos limitados, una fracción pequeña de trayectorias posibles terminaba en la Luna en 2032. Con observaciones del telescopio espacial James Webb tomadas el 18 y 26 de febrero de 2026, la NASA refinó la órbita y cerró esa ventana: el impacto lunar dejó de ser una posibilidad. La predicción actual lo ubica pasando a unos 21.200 km de la superficie lunar el 22 de diciembre de 2032. Un asteroide cercano a la Tierra (NEA) es un cuerpo cuya órbita lo acerca a la región de la Tierra y la Luna, por eso se monitorea con campañas repetidas cuando hay incertidumbre.
El cambio no significa que el objeto “giró” en el espacio, sino que mejoró la precisión del cálculo. En dinámica orbital, cada medición agrega información y reduce el abanico de soluciones compatibles con lo observado. Webb, con su cámara NIRCam, midió la posición del asteroide contra estrellas de referencia muy bien calibradas, lo que permitió localizarlo aun cuando era extremadamente tenue. Ese aporte extendió el arco de observación y redujo la zona de posibles ubicaciones futuras, que era el origen de la probabilidad previa.
Antes de estos datos, los modelos manejaban una probabilidad de impacto lunar cercana a 4,3%. Al incorporar las observaciones de febrero de 2026, el análisis del Center for Near-Earth Object Studies (CNEOS) en JPL llevó esa probabilidad a cero para la fecha de 2032. Este tipo de actualización es el resultado esperado cuando se pasa de un objeto visto pocas veces a uno con una secuencia de posiciones de alta calidad. También muestra que un observatorio pensado para astrofísica puede aportar a defensa planetaria cuando el blanco está fuera del alcance de telescopios terrestres por brillo o geometría.
La consecuencia práctica es estabilidad de planificación para el entorno lunar, donde cada año hay más misiones, cargas útiles y operaciones cercanas. También queda una lección operativa: pedir tiempo de observación puntual a Webb puede ahorrar años de incertidumbre cuando el objeto no será visible de nuevo desde Tierra hasta una próxima ventana. El seguimiento continúa como parte del catálogo de NEOs, pero en este caso el escenario de choque contra la Luna en 2032 ya quedó descartado con los datos disponibles.
Fuente: science.nasa.gov
















