The Exploration Company avanzó con ensayos de amerizaje para Nyx usando un modelo a escala e instrumentación, con foco en estabilidad y cargas para sustentar la certificación del diseño.
The Exploration Company reportó una campaña reciente de pruebas en el agua para su cápsula Nyx, enfocada en entender cómo se comporta al tocar el mar y qué cargas recibe su estructura. El objetivo no fue “probar una misión completa”, sino validar el modelo de amerizaje que sirve como base de certificación. Amerizaje es el aterrizaje controlado en el océano tras el reingreso, y exige predecir con precisión golpes, aceleraciones y actitud para que la recuperación sea segura. Según el reporte de la empresa, la campaña se ejecutó con un modelo 1:4 construido en fibra de vidrio, de 135 kg, y se realizaron 20 caídas controladas en condiciones de agua calma para maximizar repetibilidad. El trabajo se hizo en un tanque de remolque de gran escala en Italia, y el equipo variaba alturas y velocidades de liberación para cubrir distintos escenarios.
La lógica técnica es directa: si el vehículo entra al agua con un ángulo o velocidad fuera de rango, las cargas aumentan y puede haber inestabilidad, como rebotes, rolidos o hundimiento asimétrico. Por eso estas campañas combinan ensayos físicos con simulación numérica. La cápsula, aunque sea un modelo, reproduce la geometría externa que gobierna la hidrodinámica, y los resultados se comparan con el modelo matemático para ajustar coeficientes y márgenes. En esta fase, “estabilidad” significa que, después del impacto, el cuerpo tienda a orientarse y flotar de manera predecible, y “cargas” se refiere a esfuerzos instantáneos que definen requisitos estructurales y de amortiguamiento interno. Para un sistema reutilizable, la consistencia del amerizaje también impacta logística: costos de inspección, tiempos de vuelta al servicio y tolerancias de recuperación.
La instrumentación fue el centro de la campaña. La empresa indicó que montó sensores de presión en el exterior del modelo y registró aceleración en tres ejes y actitud con acelerómetros y un giroscopio. Todo quedó sincronizado en tiempo mediante una computadora a bordo, para correlacionar señal por señal con el video de alta velocidad. También compartió que el clip se grabó a 4000 cuadros por segundo y en blanco y negro a propósito, porque sensores monocromos pueden ofrecer mayor sensibilidad y resolución espacial cuando se requieren exposiciones muy cortas. Eso ayuda a observar detalles finos del impacto, como el borde de la lámina de agua, la formación de cavidades y el patrón de salpicadura, que son pistas sobre la distribución real de presiones en el casco.
El cierre de esta campaña alimenta dos frentes a la vez. Por un lado, refinamiento de la predicción: con datos medidos se ajustan los coeficientes hidrodinámicos y se vuelven más confiables las simulaciones que definen límites operativos de amerizaje. Por otro, robustez estructural: al mapear picos de presión y aceleración se afinan márgenes y refuerzos donde haga falta, antes de congelar el diseño final. En el plano operativo, también se fortalece el concepto de recuperación en el mar, que depende de que el vehículo flote estable y mantenga integridad suficiente para izado y traslado. Los próximos pasos típicos, después de una validación a escala, son trasladar esos resultados a modelos más cercanos a vuelo, repetir pruebas en condiciones más variadas y consolidar criterios de certificación para la configuración final de Nyx.
Fuente: The Exploration Company
















