SpaceX tiene todo preparado para el despegue del vuelo de prueba número diez de su sistema Starship/Super Heavy, autorizado por la Administración Federal de Aviación (FAA).
El lanzamiento está previsto para el 24 de agosto a las 19:30 (hora del Este) desde la base de Starbase, en el sur de Texas, con una ventana de una hora.
Este nuevo intento llega en medio de expectativas altas, tras tres misiones consecutivas con fallos. El objetivo: completar maniobras críticas como el reencendido de un motor Raptor en órbita y el despliegue de simuladores de masa Starlink, tareas que quedaron pendientes en pruebas anteriores.
La aprobación fue concedida luego del cierre de la investigación sobre el vuelo 9, que concluyó con la desintegración del vehículo sobre el océano Índico. El análisis identificó una falla en el difusor del sistema de presurización del tanque principal de metano en la etapa superior, lo que generó un aumento de presión en el morro y provocó pérdida de control. El componente fue rediseñado y sometido a pruebas más exigentes.
En esa misma misión, el propulsor Super Heavy no logró completar su quema de aterrizaje planificada en el Golfo de México. La causa: el colapso del tubo de transferencia de combustible por cargas superiores a las previstas, que derivó en la mezcla e ignición de metano y oxígeno líquido. Para mitigar riesgos, SpaceX ajustó el perfil de reentrada del próximo vuelo.
Otro incidente reciente involucró al vehículo Ship 36, destruido el 19 de junio durante la preparación de una prueba de encendido estático. El fallo se atribuyó a daños no detectados en un recipiente de presión de nitrógeno (COPV). En respuesta, estos sistemas operarán ahora a menor presión, bajo inspecciones más rigurosas y con una capa adicional de protección.
Durante esta décima misión, el propulsor Super Heavy ejecutará un amerizaje controlado sin intento de recuperación. El desempeño de Starship en esta prueba será clave para avanzar hacia sus próximos usos, incluyendo el despliegue de satélites Starlink de nueva generación y la demostración de transferencia de propelente en órbita, requisito técnico para su papel como módulo de alunizaje en la misión Artemis 3 de la NASA, prevista para 2027.
Fuente: SpaceX

















