SpaceX baja la órbita de miles de satélites y mueve el eje del debate sobre la sostenibilidad espacial

SpaceX baja la órbita de miles de satélites y mueve el eje del debate sobre la sostenibilidad espacial

Se trata de una señal clara de cómo está cambiando el tablero de la economía espacial y no un ajuste técnico menor o maniobra coyuntural.

SpaceX moverá en 2026 unos 4.400 satélites Starlink desde 550 km a cerca de 480 km. Busca bajar el riesgo de colisiones y acelerar el reingreso de satélites fuera de servicio.

La red Starlink empezará en 2026 una reconfiguración de gran escala: descenderá alrededor de 4.400 satélites que hoy operan cerca de 550 km a una altitud cercana a 480 km. La lógica es simple: en órbita baja, cada kilómetro cuenta para el riesgo. Más abajo hay menos objetos y menos densidad de constelaciones activas, lo que reduce la probabilidad de encuentros peligrosos. Además, si un satélite pierde control o queda fuera de servicio, el arrastre atmosférico, la fricción con las capas altas de la atmósfera, lo hace perder altura más rápido hasta reingresar y desintegrarse. Según la compañía, un satélite incontrolable a 550 km podría tardar más de cuatro años en caer de forma natural, mientras que a 480 km el proceso puede acortarse a meses.

La decisión también responde al calendario del ambiente espacial. El ciclo solar influye en la densidad de la atmósfera superior: cuando la actividad baja, el aire en esas alturas se “adelgaza” y el frenado natural disminuye, extendiendo el tiempo que un objeto muerto permanece arriba. En un escenario así, operar más bajo funciona como una póliza preventiva, porque reduce el “tiempo de permanencia” de fallas inevitables. En términos operativos, no reemplaza la evasión automática ni la coordinación, pero sí baja el costo sistémico de que algo salga mal.

En conectividad, el impacto debería ser acotado. Starlink está diseñado con redundancia y el descenso incluso puede mejorar la latencia, porque recorta la distancia que recorren las señales. El trabajo duro está en la transición: mover miles de satélites sin crear nuevas zonas de cruce y sin interferir con otros operadores exige planificación, ventanas de maniobra y comunicación constante. SpaceX indicó que el descenso se coordinará con reguladores y otros actores para mantener la seguridad durante el proceso.

La sostenibilidad en órbita baja se define también en el final de vida. A medida que crece la cantidad de satélites, la congestión deja de ser un riesgo abstracto y se vuelve una variable de operación diaria, con potencial de eventos encadenados si se acumulan objetos fuera de control. Bajar la altitud no elimina el problema de fondo, pero introduce una regla práctica que puede volverse referencia: acortar el ciclo orbital para que los fallos duren menos tiempo en el cielo, y para que la “limpieza” no dependa solo de la suerte o de la actividad solar.

Fuente: x.com

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