SpaceX autorizó una nueva venta secundaria de acciones que fija el precio en US$421 por papel y eleva la valuación implícita a alrededor de US$800.000 millones.
La operación, comunicada a los accionistas en una nota firmada por el CFO Bret Johnsen con fecha 12 de diciembre de 2025, se presenta como un paso de preparación para una eventual salida a bolsa en 2026.
Según la información reportada por Bloomberg y replicada por Reuters, la compañía abrió esta oferta para accionistas elegibles por hasta US$2.560 millones. El nuevo precio casi duplica el valor fijado en julio, cuando SpaceX realizó otra ventana de liquidez a US$212 por acción, en un movimiento que ubicó su valuación en torno de los US$400.000 millones.
En la comunicación interna, Johnsen plantea que la empresa está para una IPO (Oferta Pública Inicial, en español) en 2026, aunque aclara que el resultado no está cerrado y que el calendario dependerá de condiciones de mercado, oportunidad y valuación. Esa cautela convive con un dato que marca la magnitud del plan, la expectativa de que una salida a bolsa podría convertirse en una de las mayores de la historia por monto levantado.
Bloomberg había informado a comienzos de la semana que SpaceX evalúa una IPO que buscaría recaudar bastante más de US$30.000 millones, con una valuación objetivo, cercana a US$1,5 billones, es decir US$1,5 trillones en notación anglosajona. De concretarse en esos términos, la operación quedaría a la altura de las cotizaciones récord que marcaron hitos en la última década.
Para el negocio espacial, el trasfondo es claro. La compañía sostiene su liderazgo por volumen de lanzamientos con Falcon 9 y, sobre todo, por el crecimiento de Starlink, la constelación de órbita baja que ya opera a escala global y que es vista por inversores como el motor más inmediato de ingresos recurrentes. En paralelo, la apuesta de más largo plazo sigue siendo Starship, el sistema reutilizable con el que SpaceX busca abaratar drásticamente el costo por tonelada a órbita y habilitar misiones de alta cadencia, además de contratos vinculados a la exploración lunar y planes hacia Marte.
En América Latina, una eventual IPO de esta magnitud no sería solo un evento financiero. Podría reforzar aún más la capacidad de inversión de SpaceX en infraestructura, terminales y expansión comercial de Starlink, en un momento en que varios mercados de la región siguen reconfigurando su mapa de conectividad rural, backhaul y servicios empresariales. También elevaría el listón para competidores y socios que miran el “modelo SpaceX” como referencia de integración vertical, escala industrial y financiamiento continuo con ventanas de liquidez privadas.
Por ahora, SpaceX no respondió oficialmente a pedidos de comentarios en las coberturas citadas. El mensaje a accionistas, sin embargo, deja algo instalado. La compañía ya actúa como si estuviera ordenando su narrativa y su estructura para una transición posible al mercado público, con un número que redefine el techo de valuación para el sector espacial privado.
Fuente: News Bloomberglaw

















