Secuelas del Booster 18 y la prisa por el calendario de Starship

Secuelas del Booster 18 y la prisa por el calendario de Starship


Tras la explosión del Booster 18 en pruebas en Starbase, SpaceX lo desmonta pieza por pieza y acelera el foco en el Booster 19. El plan empuja a 2026 con ensayos clave como la transferencia de propelentes en órbita.

El 21 de noviembre, SpaceX confirmó una anomalía durante pruebas de presión del sistema de gas en el Booster 18 en Starbase. No había propelente cargado ni motores instalados, no hubo heridos. Ahora el vehículo se desmonta y las tomas aéreas muestran el interior de la zona de distribución de propelentes, un área de líneas y colectores que gestiona el metano líquido y el oxígeno hacia los 33 motores. La actividad se mueve al Booster 19, que buscan cerrar en diciembre para no romper un 2026 cargado de hitos técnicos, con especial foco en el ensayo de transferencia de propelentes en órbita. En paralelo, SpaceX avanza obras mayores en la base que apuntan a estandarizar la próxima fase de vuelos y a elevar el ritmo de fabricación.

El Super Heavy aloja tanques de metano y oxígeno que alimentan a los Raptors a través de manifolds, válvulas y líneas presurizadas que se validan con pruebas de presión antes del llenado criogénico. En la torre, los “chopsticks” son brazos motorizados que apilan y pueden capturar al cohete durante la recuperación. SpaceX está recortando su longitud para reducir masa e inercia de movimiento. Además, excava un nuevo foso de llamas que encauza el chorro de escape y protege la plataforma con revestimientos resistentes y supresión de agua.

2026 debe consolidar maniobras orbitales, incluida una demostración de transferencia de propelentes entre naves, requisito para el alunizaje con Starship. Para sostener un mayor ritmo de vuelos se construye un edificio de producción con 24 estaciones de trabajo, pensado para ensamblar secciones en paralelo y reducir cuellos de botella entre tanques, estructuras y anillos de propulsión. A esto se suma la estandarización de torres con brazos más cortos y fosos de llamas integrados, buscando menos mantenimiento entre vuelos y ventanas de lanzamiento más frecuentes.

Si el Booster 19 completa pruebas y el nuevo esquema de plataforma funciona, SpaceX podrá validar secuencias de llenado, despegue, retorno y captura con ciclos más cortos. La transferencia de propelentes abre misiones de larga duración, pero exige precisión en acoplamiento, control térmico y manejo de fluidos en microgravedad, además de licencias y ventanas coordinadas. En el corto plazo, la prioridad es cerrar la investigación de la anomalía del B18, terminar obras de plataforma y llevar a pista un perfil de vuelo que permita acumular datos sin interrumpir el calendario de 2026.

Fuente: X.com/SpaceX

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