Roscosmos activó un plan de reparación acelerado en Baikonur para recuperar la plataforma 31/6 tras el daño del último Soyuz. La meta oficial es retomar operaciones a fines de febrero de 2026
Roscosmos reportó avances rápidos para restaurar la plataforma 31/6 del cosmódromo de Baikonur, afectada tras un lanzamiento reciente de Soyuz hacia la Estación Espacial Internacional. La agencia informó que ya llegó al sitio un kit completo de reemplazo para la “cabina de servicio”, la estructura móvil que permite a los técnicos acceder al tramo inferior del cohete para conexiones, inspecciones y operaciones previas al despegue. El traslado se hizo con 18 vehículos de carga pesada y el trabajo se organiza con más de 130 especialistas en dos turnos extendidos. Según el cronograma oficial, la preparación para volver a lanzar desde esa plataforma queda fijada para fines de febrero de 2026, una fecha que ordena la planificación de misiones tripuladas y de carga en los próximos meses.
La plataforma 31/6 es una de las bases históricas de Baikonur para la familia Soyuz, el sistema de lanzamiento que sigue sosteniendo buena parte del acceso ruso a órbita baja. En términos operativos, el complejo combina rieles, brazos de sujeción y servicios en tierra que alimentan al vehículo con energía, fluidos y comunicaciones, además de resguardar al equipo de campaña en cuenta regresiva. Cuando una pieza crítica de ese entorno queda fuera de servicio, el impacto no es solo local: se altera la cadencia de integración, los márgenes de ventana de lanzamiento y la logística de rotación de tripulaciones y suministros.
El plan de recuperación descrito por Roscosmos prioriza volver a un estado certificable, no solo “reparado”. El kit de reemplazo se prepara y acondiciona antes del montaje, con procesos de imprimación y pintura de elementos estructurales, y luego se traslada por etapas a la zona de la plataforma. Después vienen el ensamblaje, la alineación mecánica y la reconexión de interfaces que incluyen cableado, sensores y equipos de soporte en tierra. La agencia también anticipó pruebas autónomas del conjunto antes de habilitar campañas completas, una forma de aislar fallas temprano y reducir sorpresas cuando se vuelva a operar con un cohete real.
Esto importa ahora porque Baikonur sigue siendo un nodo clave para misiones a la estación y para mantener una agenda estable en un periodo de alta dependencia de calendarios internacionales. Un regreso a operaciones a fines de febrero de 2026 da una referencia concreta para rearmar manifiestos, reasignar recursos y planear entrenamientos y logística de campaña. El límite inmediato es que la fecha depende de pruebas y aceptación final: la plataforma debe demostrar que soporta vibración, temperatura, protección térmica y rutinas de seguridad en cuenta regresiva. Lo siguiente a observar será el avance del montaje en sitio y la validación integral del complejo con ensayos previos a una nueva ventana de lanzamiento.
Fuente: Roscosmos

















