JAXA confirmó el despliegue exitoso del CubeSat mexicano Gxiba-1 desde el módulo Kibo de la ISS, vía KiboCUBE, abriendo su fase de operaciones en órbita.
Gxiba-1, un CubeSat desarrollado por la UPAEP en Puebla, ya está en órbita tras ser liberado desde el módulo japonés Kibo de la Estación Espacial Internacional. JAXA reportó que el despliegue ocurrió el 3 de febrero de 2026 y que el evento se siguió desde el Centro Espacial Tsukuba, con presencia de la embajadora de México en Japón y del equipo del satélite. El satélite fue seleccionado en la sexta ronda del programa KiboCUBE, la vía conjunta de JAXA y UNOOSA para que equipos de países en desarrollo o economías en transición desplieguen CubeSats desde la ISS. Para el canal, el valor está en el “momento real”: el release visto desde la estación, con Tierra de fondo, y la confirmación oficial de que el satélite pasó de campaña a operaciones.
El despliegue desde Kibo se hace con un contenedor de salida tipo “airlock” y un mecanismo que expulsa el CubeSat a una velocidad baja y controlada, lejos de la estructura de la estación. En esta operación, la secuencia incluye mover el sistema al exterior y orientar el punto de liberación para minimizar riesgos de recontacto. KiboCUBE es un programa, no un hardware único: integra requisitos, revisiones de seguridad, logística de entrega y el acceso al sistema de despliegue desde Kibo. En una sola frase, un CubeSat 1U es un nanosatélite en un formato estándar de 10 x 10 x 10 cm, pensado para misiones de bajo costo y ciclos rápidos de desarrollo.
El “por qué” del satélite también está claro: UNOOSA indicó que Gxiba-1 fue diseñado para observar actividad volcánica y dispersión de ceniza mediante observación óptica, con aplicaciones ligadas a reducción de riesgo y monitoreo ambiental, especialmente cerca de ciudades densamente pobladas. Ese enfoque conecta con necesidades muy concretas de México, donde la ceniza puede afectar aviación, salud y servicios, y donde tener series de imágenes en órbita complementa redes terrestres. En paralelo, el proyecto funciona como escuela práctica: ingeniería de sistemas, operación, análisis de datos y coordinación internacional con estándares de vuelo y seguridad.
Lo que sigue después del despliegue es menos cinematográfico, pero define el éxito: adquisición de señal, estabilización de actitud, verificación de potencia, y puesta en marcha de la carga útil para comenzar a producir imágenes y telemetría útil. La limitación típica de un 1U es el presupuesto de energía y el tamaño de antenas y óptica, así que cada pase cuenta y la operación se optimiza por ventanas de contacto y objetivos. Para edición, el material que suele rendir mejor es el instante de expulsión y separación, sumado a cortes institucionales de UNOOSA y JAXA para contextualizar el programa sin perder el foco en el despliegue real.
Fuentel: global.jaxa.jp
















