La Casa Blanca fija Luna 2028, base lunar 2030 y energía nuclear en el espacio

La Casa Blanca fija Luna 2028, base lunar 2030 y energía nuclear en el espacio

Un decreto de la Casa Blanca ordena un regreso tripulado a la Luna en 2028, elementos de un puesto lunar permanente en 2030 y un giro fuerte hacia estaciones comerciales y energía nuclear espacial

Estados Unidos publicó una nueva directriz de política espacial mediante un decreto titulado “Ensuring American Space Superiority”. El texto fija tres fechas que ordenan el resto del plan: retorno de astronautas a la Luna en 2028 mediante Artemis, primeros elementos de un puesto lunar permanente en 2030 y una vía comercial para reemplazar a la Estación Espacial Internacional hacia 2030. También suma metas económicas y de ejecución: atraer al menos 50.000 millones de dólares adicionales de inversión en mercados espaciales para 2028 y acelerar reformas de adquisición para aumentar la cadencia de lanzamientos y bajar fricción burocrática. En paralelo, eleva el componente de seguridad nacional en órbita baja y espacio cislunar, con tareas de coordinación interagencial desde la Casa Blanca.

El decreto funciona como una orden de trabajo: asigna a la Oficina de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca la coordinación de la implementación y exige entregables con plazos. En 90 días, NASA debe presentar un plan para cumplir los objetivos de exploración dentro del financiamiento disponible, y se piden revisiones de grandes programas para identificar casos con más de 30% de atraso o sobrecosto frente a su línea base. A 180 días, NASA y Comercio deben reformar procesos de compras con preferencia por soluciones comerciales y mecanismos contractuales más ágiles. Ese marco busca comprimir tiempos de decisión sin cambiar el hecho central: todo queda sujeto a la disponibilidad de apropiaciones.

El punto que más redefine el menú tecnológico es la energía nuclear en el espacio, definida aquí como el uso de reactores para generar electricidad o para calentar propelente y producir empuje fuera de la Tierra. El decreto ordena desplegar reactores nucleares en la Luna y en órbita, e incluye un objetivo explícito: un reactor de superficie lunar listo para lanzamiento en 2030. Además, fija un disparador de gobernanza: en 60 días debe emitirse una guía para crear una Iniciativa Nacional de Energía Nuclear Espacial que coordine prioridades, roles y ejecución entre agencias. En la práctica, esto apunta a energía continua para operaciones largas, y a abrir camino regulatorio y de seguridad para misiones con material nuclear.

¿Por qué importa ahora? Porque junta en una sola hoja de ruta la presión por calendario lunar, la transición post-ISS y la necesidad de potencia confiable para presencia sostenida. La promesa inmediata es habilitar infraestructura que no dependa solo de luz solar, útil para zonas de sombra y para cargas de trabajo crecientes, desde comunicaciones hasta soporte de vida. El límite es doble: seguridad nuclear, logística de lanzamiento y el costo total del sistema, más la coordinación con el sector privado para que estaciones comerciales y servicios de transporte alcancen certificación y operación estable. Los próximos pasos serán visibles en documentos: el plan de NASA en 90 días, la guía nuclear en 60 días y el paquete de reformas de compras en 180 días.

Fuente: Whitehouse.gov

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