JWST revela la Nebulosa de la Hélice y deja en primer plano el “desarme” de una estrella tipo Sol

JWST revela la Nebulosa de la Hélice y deja en primer plano el “desarme” de una estrella tipo Sol

El JWST publicó una nueva imagen de la Nebulosa de la Hélice que expone nudos “cometarios” y capas de gas con nitidez inédita. La escena ayuda a leer el futuro lejano del Sol.

El Telescopio Espacial James Webb (JWST) presentó una vista de alta resolución de un sector de la Nebulosa de la Hélice, NGC 7293, uno de los objetos más cercanos para estudiar el final de una estrella como el Sol. La Hélice es una nebulosa planetaria, una envoltura de gas y polvo expulsada cuando la estrella agota combustible y deja un remanente compacto. En el centro queda una enana blanca, el núcleo caliente que sigue emitiendo radiación y empuja vientos que moldean el material. En la nueva imagen, tomada con NIRCam, se distinguen miles de estructuras alargadas con “cabezas” densas y “colas” orientadas, conocidas como nudos cometarios, incrustadas en capas de eyección. La zona observada cubre alrededor de un año luz de ancho y se ubica a unos 650 años luz de distancia.

La foto no es una sola toma, es un compuesto de varias exposiciones en filtros infrarrojos. NIRCam registró rangos que resaltan gas ionizado, hidrógeno molecular y polvo, y el procesamiento asigna colores para separar esas señales y compararlas. Lo que aparece como dorado y anaranjado traza material más frío y denso, mientras que regiones azuladas marcan gas más caliente y estrellas de fondo. Esa combinación deja ver un cambio marcado entre capas internas más energéticas y capas externas más frías a medida que la envoltura se expande. Para astronomía, el valor está en la escala: se puede medir el tamaño, la distribución y la orientación de los nudos para probar modelos de cómo la radiación y los vientos esculpen el gas expulsado.

El interés también es temporal. La Hélice es un laboratorio para entender un destino probable de nuestro sistema solar, cuando el Sol pierda sus capas externas y el material se mezcle con el medio interestelar. Con este nivel de detalle, el JWST permite seguir cómo se “reciclan” elementos como carbono, oxígeno y nitrógeno, que luego alimentan nuevas estrellas y planetas. Además, al separar mejor gas caliente de gas frío, la imagen ayuda a estimar dónde sobrevive hidrógeno molecular y dónde se forman granos de polvo, piezas clave para química más compleja. En términos simples, muestra el mecanismo por el cual una estrella devuelve materia al entorno, y qué tan estructurado puede ser ese proceso.

Lo próximo es pasar de la estética a la física fina. La imagen cubre una porción de la nebulosa, así que falta conectar este zoom con mapas completos y con mediciones espectroscópicas que identifiquen composición, temperatura y densidad en cada zona. Ahí entran instrumentos que descomponen la luz en “huellas” químicas para cuantificar qué hay en los nudos y cómo se mueven. El límite actual es que una foto no entrega por sí sola velocidades ni edades exactas de cada filamento, y esas cifras dependen de modelos y de más observaciones. Aun así, la Hélice queda como referencia: una nebulosa cercana donde el JWST puede repetir campañas y seguir cambios, ajuste de modelos y evolución del cascarón con el tiempo.

Fuente: science.nasa.gov

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