Nuevas mediciones con radio-ocultaciones de Juno ajustan la forma de Júpiter, unos kilómetros menos en el ecuador y una figura más aplanada en los polos, mejorando modelos planetarios.
Júpiter sigue siendo el gigante del Sistema Solar, pero su “regla” acaba de calibrarse mejor. Con datos refinados de la misión Juno, científicos ajustaron el tamaño y la forma del planeta y concluyeron que es ligeramente más pequeño de lo que se usó durante décadas como referencia. El cambio es sutil pero medible: cerca de 8 km menos de ancho en el ecuador y unos 24 km más “plano” hacia los polos. En números de radio, el valor ecuatorial pasó a 71.488 km y el polar a 66.842 km, ambos por debajo de estimaciones históricas basadas en Pioneer y Voyager. “Achatado” describe un esferoide oblato, una esfera estirada en el ecuador y comprimida en los polos por la rotación rápida y la dinámica atmosférica.

La clave fue usar radio-ocultaciones, una técnica que mide cómo se dobla y se retrasa una señal de radio cuando atraviesa la atmósfera. En estos experimentos, Juno envía señales hacia la Red del Espacio Profundo en Tierra, y el análisis del cambio de frecuencia permite reconstruir perfiles de temperatura, presión y densidad electrónica a distintas profundidades. Al repetirse en múltiples sobrevuelos, esas “rebanadas” de atmósfera sirven para ubicar con más precisión el contorno del planeta a un nivel de referencia de presión y reducir incertidumbres por variaciones locales.
Esta revisión también incorpora el efecto de los vientos zonales, corrientes que soplan de este a oeste y redistribuyen masa en capas altas, modificando levemente el abultamiento ecuatorial que se infiere desde lejos. Al combinar la geometría orbital de Juno, la física de propagación de radio y el aporte de los vientos, el equipo logró separar mejor qué parte del “perfil” es forma real y cuál es efecto atmosférico. El resultado acota parámetros que entran directo en modelos del interior, porque la forma está ligada a cómo se distribuye la masa bajo las nubes.
El ajuste importa como estándar de comparación. Júpiter se usa como referencia para interpretar gigantes gaseosos en otros sistemas estelares, sobre todo cuando se observan tránsitos y se requiere un radio de referencia confiable. Con un contorno mejor medido, se afinan simulaciones de estructura interna, atmósfera y circulación, y se reduce el margen de error al trasladar esas físicas a exoplanetas tipo Júpiter caliente. El siguiente paso es extender el conjunto de radio-ocultaciones y seguir integrando datos de gravedad y dinámica atmosférica para consolidar un modelo coherente entre forma, vientos e interior.
Fuente: NASA
















