Jared Isaacman dijo que planea asistir en Baikonur al próximo lanzamiento tripulado de Soyuz a la EEI este verano. También busca conversar pronto con Roscosmos y reforzar coordinación con ESA.
Jared Isaacman, administrador de NASA, confirmó que planea viajar al cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, para presenciar el próximo lanzamiento tripulado de Soyuz hacia la Estación Espacial Internacional, EEI, previsto para el verano boreal y asociado a la misión Soyuz MS-29. Lo dijo al responder preguntas sobre cooperación con Rusia tras una conferencia posterior a un lanzamiento de tripulación comercial, donde también remarcó que ya se preparan conversaciones con su contraparte “a la primera oportunidad”. En su encuadre, el foco no está en gestos simbólicos, sino en trabajo operativo: la EEI seguirá en servicio por años y aún hay objetivos conjuntos por cumplir, desde rotaciones de tripulación y seguridad hasta continuidad de sistemas. La visita a Baikonur, si se concreta, retomaría una práctica poco frecuente en años recientes y vuelve a poner atención sobre la logística binacional que mantiene a la estación funcionando cada día.

La razón de fondo es que la EEI depende de una arquitectura compartida donde decisiones técnicas se coordinan entre programas. En la estación, Rusia aporta capacidades críticas de control de órbita y propulsión, mientras el segmento estadounidense sostiene gran parte de la potencia eléctrica y sistemas de soporte, lo que obliga a acuerdos finos incluso cuando el contexto político es tenso. En ese marco, Isaacman planteó que el diálogo con Roscosmos debe concentrarse en mantener operaciones seguras y previsibles, y en proteger rutinas como el intercambio de asientos entre naves para asegurar presencia cruzada en cada rotación. La referencia a su “contraparte” apunta al director general de Roscosmos, Dmitry Bakanov, quien ya ha participado en contactos directos con liderazgo de NASA en el último año.
El viaje también se lee como una señal hacia el calendario inmediato de vuelos tripulados. Soyuz sigue siendo una vía estable para acceso humano al espacio y su campaña de preparación en Baikonur involucra etapas visibles, desde el traslado del cohete y la integración de la nave hasta pruebas en rampa. Para NASA, estar presente en un lanzamiento ruso tiene dos efectos prácticos: mejora la comunicación cara a cara entre equipos y refuerza la coordinación de contingencias, especialmente en temas de emergencia, rescate y cronogramas de acoplamiento. Isaacman lo conectó con la idea de continuidad: mientras la estación permanezca en órbita, la prioridad es sostener una relación de trabajo que permita tomar decisiones rápidas cuando surjan imprevistos en hardware, planificación de puertos o cambios en la tripulación.

En paralelo, Isaacman mencionó una reunión reciente en Washington con el director general de la Agencia Espacial Europea, ESA, Josef Aschbacher, donde trataron tres frentes: la Luna, LEO y futuras misiones a Marte. LEO es la órbita baja terrestre, el entorno donde operan la EEI y gran parte de la actividad comercial emergente. Ese temario sugiere que NASA busca alinear a sus socios en una transición ordenada: mantener la EEI operativa y segura, impulsar estaciones comerciales en LEO, y sostener un camino de exploración que conecte programas lunares con capacidades que luego se usen en misiones interplanetarias. En esa foto, la cooperación con Rusia aparece como un carril específico centrado en la EEI, mientras Europa se discute como socio para el siguiente ciclo de infraestructura y exploración.
Fuente: NASA
















