NASA y SpaceX ajustaron el calendario y ahora apuntan al viernes 13 de febrero para Crew-12. La misión llevará cuatro tripulantes a la EEI y restablecerá la dotación completa.
NASA confirmó que la misión tripulada Crew-12 está en su semana de lanzamiento y que el despegue se movió a viernes 13 de febrero, con hora objetivo no antes de las 5:15 a.m. EST desde SLC-40 en Cabo Cañaveral. Para audiencias en Latinoamérica, eso equivale a 4:15 a.m. en Ciudad de México, 5:15 a.m. en Bogotá y 7:15 a.m. en Buenos Aires. El ajuste deja atrás la expectativa inicial de despegar a mitad de semana y responde, principalmente, a pronósticos de clima adverso a lo largo del corredor de vuelo y de las zonas de contingencia en el Atlántico, que son críticas si la cápsula tuviera que regresar temprano. La cobertura oficial de NASA está prevista para iniciar a las 3:15 a.m. EST, con actualizaciones en tiempo real mientras se completa la cuenta regresiva.

Crew-12 es una rotación de tripulación dentro del programa Commercial Crew: una cápsula Crew Dragon acoplándose de forma autónoma a la Estación Espacial Internacional para relevar personal y sostener operación científica. La nave asignada es Dragon Freedom, y el cohete es un Falcon 9. “Semana de lanzamiento” significa que ya están cerrados los grandes repasos de seguridad, se ejecutan pruebas finales de comunicaciones, se revisan sistemas de salvamento y se entra en una ventana donde el clima y el estado del vehículo mandan el ritmo. En esta fase, los cambios de fecha son normales: se prioriza que el corredor de ascenso y las opciones de rescate cumplan criterios estrictos.

La tripulación de Crew-12 está formada por Jessica Meir (comandante) y Jack Hathaway (piloto) por NASA, Sophie Adenot por ESA y Andrey Fedyaev por Roscosmos. Su llegada está planeada para el sábado 14 de febrero por la tarde, si el lanzamiento ocurre el viernes 13 en la madrugada de Florida. El acoplamiento suele ser automático al puerto espacial del módulo Harmony, aunque la tripulación puede tomar control manual si hiciera falta. Una vez a bordo, el plan es integrarse con la Expedition 74 y retomar una dinámica completa de trabajo, investigación y mantenimiento, que se reduce cuando la estación opera con menos personas.

Este tipo de misión no solo depende de un cielo despejado sobre la rampa: la ruta de ascenso, el oleaje y los vientos en el Atlántico también deben ser favorables para proteger a la tripulación si hay una abortada o un regreso inmediato. Eso explica por qué el calendario se movió del 11 al 13. El siguiente paso es el monitoreo final de meteorología y la disponibilidad de los equipos de recuperación y control. Si el clima vuelve a complicarse, la prioridad seguirá siendo mantener un lanzamiento “limpio”, con márgenes amplios para una misión de varios meses y una estación que no puede darse el lujo de improvisar.
Fuente: NASA
















