China combina prueba de escape de Mengzhou y amerizaje controlado de primera etapa

China combina prueba de escape de Mengzhou y amerizaje controlado de primera etapa

China probó el sistema lunar Long March-10 con dos claves: escape en vuelo de la cápsula Mengzhou en Max-Q y descenso con amerizaje controlado del cuerpo de la primera etapa.

China ejecutó en Wenchang una prueba de vuelo a baja altitud del sistema del cohete Long March-10 y, en el mismo evento, una prueba de escape en vuelo de la nave tripulada Mengzhou en condiciones de máxima carga aerodinámica. El perfil se diseñó para validar varios “primeros pasos” de una arquitectura lunar: encendido y ascenso del cuerpo principal, emisión del comando de escape en el punto más exigente del ascenso, separación limpia de la cápsula y recuperación en el mar. Tras la secuencia, tanto el retorno de Mengzhou como el cuerpo de la primera etapa terminaron en zonas marítimas predefinidas mediante un amerizaje controlado. Para el programa, el valor no está en la altura alcanzada, sino en comprobar interfaces, comunicaciones, control de actitud y cronogramas reales con hardware de prototipo, antes de escalar a vuelos orbitales.

La parte Mengzhou es, sobre todo, una prueba de seguridad. “Escape” significa que, si el cohete detecta un riesgo durante el ascenso, la nave se separa en segundos y se aleja con sus propios motores para abrir distancia y preparar el regreso. Max-Q es el instante del ascenso donde la presión dinámica es más alta, una combinación de velocidad y densidad del aire que estresa la estructura. Probar el escape ahí busca confirmar que la nave puede orientarse, acelerar, estabilizarse y luego pasar a un descenso controlado para amerizar con paracaídas, con margen para que equipos de rescate lleguen rápido. Además, permite medir vibraciones, cargas y transitorios de separación, datos que luego se traducen en límites operativos para misiones tripuladas.

La “sorpresa” fue el tratamiento de la primera etapa como un vehículo recuperable, al menos en intención. En vez de caer sin control, el cuerpo del primer tramo ejecutó una trayectoria guiada y terminó con un amerizaje vertical controlado. En imágenes del operativo se aprecia la cercanía a una plataforma marítima de apoyo, una señal de que China está practicando logística de recuperación en el mar, parecida a la que exige cualquier plan de reutilización parcial. El punto técnico es dominar navegación, encendidos de ajuste y precisión de descenso, porque recuperar una etapa no empieza con reutilizarla, empieza con poder colocarla donde tú quieres, repetible y con seguridad.

Un sistema tripulado lunar antes de 2030. Long March-10 está pensado como el lanzador para esas misiones, y Mengzhou como la cápsula de nueva generación que cubra tanto operación en órbita terrestre como traslados lunares. El test baja el riesgo de dos cadenas críticas a la vez, supervivencia de la tripulación ante fallas tempranas y operaciones marítimas de recuperación. Los próximos pasos lógicos son repetir pruebas con mayor complejidad, extender el régimen de vuelo hacia perfiles más altos, y migrar de demostraciones de separación y amerizaje a validaciones de desempeño orbital. En paralelo, cualquier promesa de “reuso” dependerá de inspección, reacondicionamiento y de cuántas veces se logre aterrizar en el punto previsto.

Fuente: cnsa.gov.cn

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