Bolivia dio un giro relevante en su estrategia de conectividad.
Bolivia dio un giro relevante en su estrategia de conectividad. El Gobierno del presidente Rodrigo Paz aprobó un decreto que habilita a empresas extranjeras de internet satelital de órbita baja, entre ellas Starlink (SpaceX), Project Kuiper (Amazon) y OneWeb, a operar en todo el territorio boliviano, con el objetivo de ampliar cobertura y reducir la brecha digital en un país que arrastra históricamente niveles de conectividad por debajo del promedio regional.
El anuncio se realizó en La Paz y fue presentado como una medida para incorporar tecnología de vanguardia y apuntar a un internet accesible, funcional y permanente, en un contexto donde el desempeño del acceso a internet sigue siendo un tema sensible por costos, velocidad y disponibilidad, especialmente fuera de los centros urbanos.
La decisión, además, revierte el esquema de restricciones aplicado por la administración anterior, que había evitado otorgar licencia a Starlink y priorizado otras alternativas, incluyendo la operación basada en el satélite geoestacionario Túpac Katari, adquirido a China en 2013.
Pero la comparación tecnológica no es menor, ya que mientras los satélites geoestacionarios operan a decenas de miles de kilómetros, las constelaciones LEO vuelan a cientos de kilómetros y, en general, pueden ofrecer menor latencia y mejores condiciones para servicios modernos.
Un cambio regulatorio que busca resultados en 2026
La norma, identificada en reportes oficiales y de prensa como Decreto Supremo 5509, establece el marco para que estas constelaciones comiencen a desplegar su oferta en Bolivia.
En paralelo, el presidente boliviano indicó que desde febrero de 2026 se pondría en marcha el primer polo tecnológico en la ciudad de El Alto y que se abrirían programas de formación y becas con apoyo de compañías globales para desarrollar talento local en áreas como software, comercio electrónico e inteligencia artificial.
Más allá del componente educativo y de narrativa política, la apertura tiene una lectura directa para el mercado: Bolivia habilita nuevos jugadores con capacidad de cobertura inmediata a gran escala, lo que puede presionar el ecosistema local de telecomunicaciones, reconfigurar alianzas y acelerar discusiones sobre precios, calidad de servicio y modelos de despliegue en zonas remotas.
Importancia para la economía del espacio en la región
El movimiento boliviano refuerza una tendencia que se consolida en América Latina: los países empiezan a tratar a la conectividad satelital como infraestructura estratégica para educación, salud, logística, gestión de emergencias y productividad. En la práctica, eso empuja a los reguladores a actualizar reglas y a definir cómo conviven constelaciones LEO con redes terrestres, con implicancias en competencia, soberanía de datos y estándares de servicio.
Fuente: oopp.gob.bo

















