Blue Origin valida el BE-7 y lo envía a Florida para integrar el módulo lunar MK1

Blue Origin valida el BE-7 y lo envía a Florida para integrar el módulo lunar MK1

Blue Origin completó la aceptación del motor BE-7 del módulo lunar Blue Moon MK1. Tras dos encendidos largos, el hardware viajó a Florida para su integración final

Blue Origin anunció que el motor BE-7 destinado a su módulo lunar Blue Moon MK1 terminó las pruebas de aceptación y ya fue enviado a Florida para integrarse al vehículo. En esta fase se valida cada unidad de hardware con perfiles representativos antes de montarla en el sistema final, buscando confirmar desempeño y repetibilidad. La compañía informó dos encendidos de 290 segundos, diseñados para exponer al motor a todo su rango operativo de empuje y a diferentes mezclas de propelente, con el objetivo de verificar comportamiento, estabilidad y respuesta. Con el motor aprobado, el programa entra en una etapa más “de vehículo” que de banco: integración, chequeos y campañas de pruebas donde el motor deja de ser una pieza aislada y pasa a trabajar con tanques, válvulas, aviónica y software de aterrizaje.

El BE-7 es un motor criogénico que quema hidrógeno líquido y oxígeno líquido, una combinación conocida por su eficiencia en el vacío. Blue Origin lo describe como un diseño de ciclo de doble expansor, es decir, un esquema donde el calor de los gases impulsa las turbobombas y mejora el rendimiento sin recurrir a prequemadores tradicionales. También está pensado para operar con reducción profunda de empuje y con capacidad de reencendido, dos cualidades críticas para un aterrizaje suave: se necesita frenar con precisión, corregir la trayectoria y ajustar el descenso en los últimos metros sin “saltos” de potencia.

El destino de este BE-7 es Blue Moon Mark 1, un módulo de carga de un solo lanzamiento que permanece en la superficie lunar. Blue Origin plantea que MK1 aprovecha la cofia de 7 metros del cohete New Glenn y puede entregar hasta tres toneladas métricas en cualquier punto de la superficie. La primera misión, identificada como Pathfinder (MK1-SN001), está diseñada para demostrar sistemas que luego escalan a vuelos posteriores: manejo criogénico de fluidos, propulsión, aviónica, comunicaciones de enlace continuo y un aterrizaje con precisión de 100 metros de error en el sitio objetivo. En ese marco, el motor y su integración son el cuello de botella técnico más obvio, porque todo el perfil de descenso depende de su control fino.

Esto importa ahora porque la industria se mueve hacia aterrizadores más capaces y más frecuentes, y el motor define la ventana real de entrega: dos encendidos de 290 segundos indican que el hardware ya soportó duración relevante bajo condiciones exigentes antes de entrar al flujo de integración. Lo que habilita es llevar carga útil pesada con aterrizaje controlado y abrir la puerta a clientes que necesiten energía, instrumentos o demostradores tecnológicos en la Luna. El límite inmediato es el sistema completo: integración no equivale a vuelo, y todavía faltan campañas integradas con tanques, software y verificación de aterrizaje. El siguiente paso visible es el checkout del vehículo ya integrado y las pruebas de preparación para misión, antes de anunciar una fecha firme de lanzamiento.

Fuente: Blue Origin

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