Blue Origin cruza la línea de Kármán con NS-37 y una tripulante usuaria de silla de ruedas

Blue Origin cruza la línea de Kármán con NS-37 y una tripulante usuaria de silla de ruedas

Blue Origin completó la misión suborbital NS-37 de New Shepard y llevó a la ingeniera Michaela “Michi” Benthaus, primera usuaria de silla de ruedas en superar la línea de Kármán

La misión NS-37 de New Shepard despegó desde el oeste de Texas y completó un vuelo tripulado suborbital que rebasó la línea de Kármán, el límite internacionalmente reconocido del espacio a 100 km de altitud. A bordo viajaron seis personas, incluida la ingeniera aeroespacial y mecatrónica Michaela “Michi” Benthaus, quien se convirtió en la primera usuaria de silla de ruedas en volar por encima de esa frontera. El objetivo del perfil fue el habitual del sistema: un ascenso breve, minutos de ingravidez y un retorno seguro con recuperación de la cápsula y del propulsor. Con esta tripulación, New Shepard acumuló 92 personas transportadas al espacio, equivalentes a 86 individuos, un dato que ayuda a dimensionar la madurez operativa del programa.

New Shepard funciona como un cohete reutilizable con una cápsula presurizada en la punta. Tras el despegue, el propulsor impulsa el conjunto hasta una trayectoria suborbital y luego se separa; la cápsula continúa por inercia hasta el punto más alto del vuelo, donde se experimenta ingravidez por un lapso corto y se observan el horizonte curvo y el negro del espacio. En el descenso, la cápsula reduce velocidad, despliega paracaídas y aterriza en el desierto, mientras el propulsor vuelve de forma autónoma y aterriza en vertical para su reutilización.

La relevancia de NS-37 hoy está en la combinación de cadencia comercial y accesibilidad demostrada en condiciones reales de vuelo. Blue Origin reportó que esta fue su novena misión del año con New Shepard y que busca aumentar el ritmo en 2026, lo que sugiere más oportunidades para estandarizar procedimientos y adaptar el “astronauta experiencia” a perfiles diversos. En ese contexto, el caso de Benthaus pone el foco en detalles prácticos: ingreso y egreso de la cápsula, sujeciones, movilidad en microgravedad y rutinas de seguridad que no dependan de suposiciones sobre el cuerpo del pasajero.

Lo que habilita este vuelo es una referencia concreta para ampliar quién puede participar en misiones suborbitales, con aprendizajes aplicables a entrenamiento, diseño de asientos y protocolos de evacuación. También marca límites actuales: el tiempo en ingravidez es breve, los criterios médicos siguen siendo estrictos y el acceso depende del costo y de la disponibilidad de asientos. Los próximos pasos razonables pasan por documentar buenas prácticas, sumar evaluaciones con más tipos de discapacidad y traducir esa experiencia a vehículos con perfiles más exigentes, como estancias más largas o misiones orbitales, donde la movilidad y la atención médica a bordo requieren soluciones adicionales.

Fuente: Blue Origin

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