La tripulación de Artemis II alcanzó su máxima distancia a la Tierra y ejecutó el sobrevuelo de la cara oculta, enviando imágenes y datos clave para futuras misiones.
Artemis II vivió su día más intenso el 6 de abril: la cápsula Orion, con cuatro astronautas, llegó al punto más lejano alcanzado por humanos, a unos 252,756 millas de la Tierra, y superó el récord de Apolo 13. El momento ocurrió durante el tramo de sobrevuelo lunar, cuando la nave pasó por detrás de la Luna y se cortaron las comunicaciones por cerca de 40 minutos. Esa “zona de sombra” es esperada y sirve para validar navegación, control térmico y operación de sistemas sin apoyo directo desde tierra. Al volver a tener señal, la tripulación compartió vistas de la superficie y de la Tierra en el horizonte.
El sobrevuelo usa una trayectoria de retorno libre: una ruta que aprovecha la gravedad lunar para curvar el camino y volver a casa con poco gasto de combustible. En simple, la Luna funciona como un tirón que reorienta el viaje, mientras Orion hace correcciones pequeñas para mantener el ángulo correcto. Esa geometría permite probar cómo se comportan la vida a bordo, la energía, la comunicación y los sensores lejos de la Tierra, antes de intentar maniobras más complejas en próximas misiones.
Además del récord de distancia, el 6 de abril dejó material visual y científico. La tripulación fotografió regiones con cráteres y texturas que ayudan a interpretar la historia geológica del satélite, y captó un eclipse solar desde un punto de vista que en la Tierra dura minutos, pero en esta configuración se extendió por cerca de 54 minutos de totalidad. Este tipo de observación permite registrar la corona solar sin la atmósfera terrestre, con estabilidad de imagen y fondo estelar visible.
Lo importante ahora es que Artemis II está validando, con personas a bordo, la cadena completa: vuelo profundo, periodos sin contacto, carga de trabajo real y retorno seguro. Eso habilita ajustar procedimientos, entrenamientos y herramientas de navegación para misiones que ya no serán solo de observación. Los próximos pasos se concentran en el camino de regreso, con quemados de corrección de trayectoria y preparación para reingreso, donde el margen de error es mínimo y el escudo térmico debe operar en su punto de diseño.
Fuente: nasa.gov
















