En el tercer día de misión, Orion mantuvo la trayectoria prevista y NASA canceló la primera corrección outbound. El foco pasó a preparar observaciones lunares y chequeos de a bordo.
La actualización clave del día 3 fue operativa: los controladores en el Centro Espacial Johnson decidieron no ejecutar la primera maniobra de corrección de trayectoria outbound porque la nave ya iba en la ruta correcta hacia el sobrevuelo lunar del 6 de abril. Una corrección de trayectoria es un encendido breve de motor o propulsores para ajustar velocidad y rumbo; en este caso, la reserva se mantiene para encendidos posteriores si hicieran falta. La decisión reduce actividad innecesaria y deja margen para incorporar ajustes en la siguiente ventana planificada, sin cambiar el plan general del vuelo.

En paralelo, la tripulación avanzó con tareas de acondicionamiento de cabina y coordinación con el equipo de ciencia. La misión no busca alunizar: se trata de un vuelo tripulado de prueba alrededor de la Luna y retorno, para evaluar sistemas de soporte de vida, comunicaciones, navegación y operación cotidiana en espacio profundo. En ese marco, el día 3 se enfocó en dejar listos procedimientos, equipos y rutinas que se usarán cuando las ventanas de observación apunten las ventanas principales hacia la superficie lunar.

Orion viaja en una trayectoria de libre retorno, una ruta que aprovecha la gravedad lunar para volver hacia la Tierra con requerimientos mínimos de combustible. El equipo de vuelo monitorea constantemente navegación y dinámica orbital, y decide si conviene corregir o conservar propelente. La cancelación de la maniobra del día 3 es una señal de que el estado de navegación está dentro de los márgenes previstos, y que el control fino puede diferirse a encendidos posteriores si se detectan desviaciones.

En los próximos días, la tripulación recibirá asignaciones específicas de fotografía y descripción de rasgos de la superficie, y el equipo en Tierra seguirá evaluando si alguna corrección menor conviene antes del periodo de sobrevuelo. El límite actual es que, hasta apuntar ventanas y coordinar tiempos de iluminación, muchas tareas se quedan en preparación y verificación de sistemas.
Fuente: nasa.gov
















