Orion salió de la órbita terrestre con el encendido translunar y la tripulación pasó a rutina de espacio profundo: ejercicio, chequeos de cabina, carga científica y plan de observación lunar.
El día 2 marcó el cambio de fase de Artemis II: tras el visto bueno del equipo de gestión de misión, Orion ejecutó con éxito el encendido translunar (TLI), el impulso que saca a la nave de la órbita terrestre y la coloca rumbo a la Luna en una trayectoria de retorno libre. El motor principal del módulo de servicio se encendió durante 5 minutos y 50 segundos, a partir de las 7:49 p.m. EDT. NASA reportó hasta 6.700 libras de empuje, con una masa de la nave de 58.000 libras al momento del encendido y un consumo aproximado de 1.000 libras de combustible. Con esa maniobra, la tripulación quedó oficialmente en ruta de espacio profundo, con navegación y consumos ya evaluables para los días de crucero.
En paralelo, la jornada se usó para empezar a validar cómo se vive y trabaja dentro de Orion. La tripulación inició sesiones de ejercicio con el flywheel exercise device, un sistema compacto de cable que entrega resistencia proporcional a la fuerza aplicada, con cargas de hasta 400 libras. El punto operativo es que esta herramienta debe mantener condición física y preparación para el reingreso sin requerir el volumen de una estación espacial. NASA lo comparó con la infraestructura de ejercicio de la EEI: más de 4.000 libras de hardware repartidas en unos 850 pies cúbicos, frente a un equipo de 30 libras, del tamaño de una maleta de cabina, pensado para las restricciones de masa y espacio del vuelo lunar.
Los equipos en Tierra aprovecharon esas sesiones para vigilar el sistema de revitalización de aire, que mantiene una atmósfera respirable y confortable, y para medir cómo el movimiento de los astronautas afecta la dinámica interna de la nave. También se confirmó el checkout del payload científico AVATAR, un paquete de investigación que viaja con la tripulación y se valida en condiciones reales de misión. En comunicaciones, se registró una pérdida breve de enlace bidireccional poco después de alcanzar la órbita, atribuida a un ajuste de configuración en Tierra relacionado con el sistema de satélites de retransmisión Tracking and Data Relay. El equipo corrigió el problema sin impacto en las operaciones del vuelo.
Con el TLI completado, el foco se movió a lo que viene en la Luna. El equipo de ciencia comenzó a construir un Lunar Targeting Plan, la guía de qué regiones y rasgos observarán durante unas seis horas de ventana de observación en el sobrevuelo del 6 de abril. El plan prioriza cráteres, flujos antiguos de lava y estructuras como grietas, crestas y bordes, útiles para reconstruir procesos de formación y evolución del satélite. NASA añadió un objetivo adicional: un eclipse solar que durará casi una hora hacia el cierre de la ventana, cuando el Sol quede oculto tras la Luna desde la perspectiva de Orion. Esa geometría también abre la opción de buscar destellos por impactos de meteoroides, polvo elevado sobre el borde lunar y observar la corona solar.
fuente: nasa.gov
















