Argentina sumará el CubeSat ATENEA a Artemis II como carga secundaria. Medirá radiación y probará comunicaciones y GPS en órbitas altas, para futuras misiones de exploración.
Artemis II es la primera misión tripulada de la campaña Artemis de la NASA que volverá a volar alrededor de la Luna tras el programa Apolo. Será un vuelo de prueba de cerca de diez días con cuatro astronautas a bordo de la nave Orion, lanzada por el cohete SLS. La misión no incluye alunizaje: el plan es ingresar a una órbita alta terrestre, chequear sistemas de soporte de vida y operaciones, y luego ejecutar una trayectoria de sobrevuelo lunar de “retorno libre”, usando la gravedad de la Luna para volver sin grandes maniobras extra. La ventana de lanzamiento abre el 6 de febrero de 2026 y contempla oportunidades en tandas que se extienden hasta abril, sujetas a la preparación final y al cronograma del rango de lanzamiento.
La participación argentina llega con ATENEA, un microsatélite de la CONAE que viajará como carga secundaria y se desplegará al inicio del perfil de vuelo, a más de 70.000 kilómetros de la Tierra. CubeSat 12U significa un satélite modular del estándar CubeSat con volumen equivalente a 12 “unidades” de 10 cm, pensado para integrar tecnología en poco espacio y a menor costo. Para Argentina, ese despliegue marca un récord de distancia para un satélite nacional y también coloca hardware local en un entorno de radiación y comunicaciones más exigente que la órbita baja.
El objetivo principal de ATENEA es validar tecnologías críticas en condiciones reales de órbita profunda. En la práctica, llevará sensores para medir dosis y espectro de radiación con distintos métodos de apantallamiento, algo clave para diseñar electrónica más robusta. También evaluará el desempeño de componentes comerciales frente al ambiente espacial, un paso importante para reducir costos sin perder confiabilidad. Además, captará señales GPS durante perfiles compatibles con órbitas de transferencia geoestacionaria y probará un enlace de comunicación de largo alcance, para ver qué márgenes y degradaciones aparecen cuando la distancia crece y el satélite debe operar con recursos limitados.
Esto importa ahora porque Artemis II está entrando en su tramo final de preparación y cada dato de entorno ayuda a ajustar decisiones de diseño antes de misiones más complejas. La NASA busca información que refine modelos de radiación y comunicaciones para planificar trayectorias, blindajes y presupuesto de energía, mientras que la industria y el sistema científico argentino ganan experiencia en estándares de integración y campañas de lanzamiento asociadas a vuelos tripulados. Los próximos pasos serán bajar y analizar los datos, comparar resultados con simulaciones y definir qué subsistemas escalan a una siguiente generación, ya sea para más CubeSats, instrumentos lunares o aportes a futuras misiones de exploración.
Fuente: Argentina.gob.ar

















