La startup barcelonesa Slimop Space fue reconocida con el Premio Nacional de Industria “Bien hecho en España” por su tecnología de telescopios espaciales ultraligeros.
Slimop Space recibió el Premio Nacional de Industria “Bien hecho en España” en la categoría de Emprendimiento Industrial, dentro de la primera edición de estos galardones entregados en Bilbao durante el Congreso Nacional de Industria. La empresa, con sede en Barcelona, desarrolla instrumentación óptica para satélites pequeños, con foco en observación de la Tierra y comunicaciones ópticas por láser. El premio pone el foco en su capacidad de convertir I+D en producto industrializable, un punto clave para que el espacio deje de depender de piezas costosas, lentas de fabricar y difíciles de escalar cuando se buscan constelaciones de muchos satélites.

Su apuesta técnica es la óptica de membrana: espejos hechos con una lámina muy delgada y ligera que, al tensarse y controlarse, puede tomar una forma precisa para concentrar la luz. En vez de un bloque rígido de vidrio o metal, la superficie reflectante pesa menos y ocupa menos volumen, lo que facilita meter el telescopio en plataformas pequeñas. Slimop Space trabaja con subsistemas de espejos ultraligeros de alta precisión y procesos pensados para fabricar más rápido y con menor costo. En este contexto, TRL es “nivel de madurez tecnológica”, una escala que indica cuánto se ha probado una tecnología en condiciones cercanas a la realidad.
El mercado empuja hacia más satélites y ciclos de desarrollo más cortos, y ahí el peso y el tiempo de fabricación mandan. Slimop Space informó que en 2025 presentó tres patentes y mantiene otra en preparación, señal de que está fijando propiedad intelectual alrededor del método y el producto. También reportó validaciones de subsistemas en TRL 5 en laboratorio y una hoja de ruta hacia demostraciones en órbita en 2027. En paralelo, cerró una primera ronda pre-seed y señaló más de 700.000 euros movilizados para financiar esta fase inicial de I+D.
Si la óptica mantiene rendimiento en condiciones espaciales, es llevar resolución útil a satélites más pequeños, lanzar más unidades por misión y actualizar constelaciones con mayor frecuencia. Eso sirve para monitoreo ambiental, agricultura, infraestructura y respuesta a emergencias, y también para enlaces ópticos que aumentan capacidad de datos entre satélites y hacia tierra. El límite actual es la validación completa en órbita y la repetibilidad industrial a escala, con controles de calidad que aseguren que cada espejo de membrana queda dentro de tolerancias. El siguiente paso es pasar de demostradores a misiones operativas, y sostener una cadena de suministro que soporte producción constante.
Fuente: gob.es
















