MasOrange y Starlink arrancaron en Valladolid una prueba técnica de Direct to Cell para que un celular mantenga mensajería y datos básicos vía satélite cuando se queda sin señal terrestre.
MasOrange y Starlink pusieron en marcha en la provincia de Valladolid el primer piloto técnico autorizado en España para Direct to Cell, una modalidad de conectividad satelital que complementa a la red móvil. Direct to Cell es la conexión directa entre un teléfono y satélites en órbita que actúan como acceso radio, usando espectro móvil ya licenciado a un operador. En esta prueba, el cambio entre la red terrestre de MasOrange y la cobertura satelital ocurre de forma automática, sin intervención del usuario. El punto regulatorio es central: la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales habilitó el uso de parte del espectro del operador para evaluar la operación en condiciones reales.
Cómo funciona, en simple: cuando el equipo pierde cobertura de una antena terrestre, busca una alternativa disponible y puede registrarse en la red satelital compatible, que enruta el tráfico hacia internet a través de la infraestructura de Starlink. Al usar frecuencias móviles del operador, el satélite se comporta como una “celda” en el cielo, con límites de capacidad y de velocidad por usuario, especialmente en etapas iniciales. En el piloto, el foco está en sostener conectividad ligera: SMS y MMS, mensajería instantánea y navegación.
Este piloto es una prueba completa de integración, no solo de enlace. En el terreno se mide registro de red, estabilidad, latencia percibida y el comportamiento del traspaso entre redes, además de compatibilidad entre modelos de teléfono y condiciones de señal. También sirve para identificar ajustes en la red del operador: gestión de autenticación, priorización de tráfico y reglas para que el acceso satelital funcione como capa complementaria sin afectar la experiencia en la red terrestre.
En la práctica, la propuesta apunta a continuidad de servicio en zonas rurales, rutas y áreas donde la señal móvil puede ser intermitente, y a resiliencia frente a cortes locales. En el corto plazo, el caso de uso más realista es cobertura de respaldo y comunicaciones básicas; una expansión a más capacidad depende de evolución técnica y de acuerdos operativos. Para América Latina, el valor está en el aprendizaje: la fórmula satélite más operador puede cerrar brechas de cobertura, pero requiere coordinación regulatoria, acceso a espectro y un esquema claro de calidad de servicio.
Fuente: Masorange.es
















