La NASA detuvo una prueba de abastecimiento del cohete SLS en Florida tras detectar una fuga de hidrógeno líquido. El ensayo es parte del cierre técnico previo a Artemis II.
La NASA frenó una prueba crítica del Space Launch System (SLS) en el Centro Espacial Kennedy al detectar una fuga de hidrógeno líquido durante la carga de propelentes. El evento ocurrió en el “wet dress rehearsal”, un ensayo que replica el día de lanzamiento sin despegar, y se detuvo porque la tasa de fuga superó los límites permitidos. La fuga se ubicó en una interfaz de conexión en tierra que alimenta el hidrógeno al tanque de la etapa central. En este tipo de operaciones, el hidrógeno es especialmente sensible: es ultrafrío, se evapora con facilidad y puede escapar por uniones y sellos si hay contracciones térmicas o desajustes. La pausa activa protocolos de inspección y reparación antes de reintentar el procedimiento.
El SLS es el lanzador pesado de NASA para llevar la nave Orion y sus tripulaciones más allá de la órbita baja. La prueba consiste en cargar oxígeno líquido y, sobre todo, hidrógeno líquido en los tanques y mantenerlos en modo “replenish”, reponiendo lo que hierve y se pierde por evaporación. Sensores en la plataforma y en puntos de transferencia monitorean concentraciones y presiones para detectar fugas. Si los valores se salen de margen, se interrumpe el flujo, se drena el sistema y se vuelve a una configuración segura para permitir el acceso de equipos en tierra.
Importa ahora porque Artemis II es la primera misión tripulada del programa Artemis y depende de certificar la cadena completa: cohete, Orion y sistemas de tierra. En el ensayo se cargan más de 700.000 galones de propelentes criogénicos para reproducir condiciones reales y comprobar que válvulas, umbilicales y sellos aguantan el ciclo térmico. NASA ya indicó que revisará datos, corregirá el origen del problema y planea otro ensayo completo antes de avanzar al intento de lanzamiento, con una ventana que se mueve a marzo.
Lo que habilita el “wet dress rehearsal” es bajar riesgo antes de una cuenta regresiva real: permite detectar fallas repetibles, validar procedimientos de drenado y asegurar que el acceso final a Orion se completa sin sorpresas. El límite es que la prueba no elimina la posibilidad de nuevas fugas cuando se repita el ciclo, porque cada carga somete a las uniones a estrés térmico y mecánico. El próximo paso es localizar el punto exacto, intervenir la conexión o sello afectado, y repetir el abastecimiento hasta lograr un perfil estable dentro de márgenes.
Fuente: NASA
















