China activó su plan de rescate para Tiangong y lanzó Shenzhou 22 sin tripulación. En menos de 4 horas se acopló, y en 20 días cerró el ciclo de respuesta tras la grieta en la cápsula Shenzhou 20.
Especial LatamSpace
La secuencia fue clara, detectar microgrietas en una ventana de la cápsula de retorno de Shenzhou 20, declarar no apto el regreso tripulado y activar el plan de contingencia. La agencia mantuvo un cohete Larga Marcha 2F y una nave de reemplazo en condición de salida rápida, lo que permitió lanzar Shenzhou 22 vacía, acoplarla en unas 3,5 horas y asegurar un vehículo de escape para la tripulación en Tiangong. La nave llevó alrededor de 600 kg de suministros y herramientas para evaluar el daño. La cápsula afectada permanecerá acoplada hasta una inspección externa en caminata espacial y regresará sin personas para análisis. Lo destacable, el protocolo ya estaba escrito y ensayado, de modo que la ejecución fue ordenada, con prioridades de seguridad y tareas paralelas para reducir tiempos.

Lecciones aplicables, una política de respaldo rodante, definida como tener siempre un cohete y una nave listos para una misión espejo, reduce el tiempo de respuesta real. Los cronogramas consideran ventanas orbitales, no solo preparación técnica. La logística incluyó paquetes de reparación, alimentos frescos y repuestos, lo que estabiliza la operación de la estación mientras llega el reemplazo. La gestión de sala de control integró decisiones rápidas con control de calidad y roles preasignados, clave para no introducir riesgos nuevos en una emergencia.
Por qué importa, porque convierte un evento de basura espacial en un caso de gestión de riesgos exitoso. Al asegurar un “bote salvavidas” en órbita en días, se protege a la tripulación, se evita frenar la agenda científica y se gana tiempo para investigar causas. El acoplamiento rápido, cerca de 3,5 horas, muestra que los perfiles de encuentro rápido funcionan cuando se han practicado y documentado. Para programas de la región o de Europa, la lección central es institucionalizar recursos de respuesta y presupuestos que contemplen contingencias, no solo misiones nominales.

Qué habilita a partir de ahora, un retorno no tripulado de la cápsula dañada para estudiar el modo de fallo, posibles mejoras en ventanas de triple capa, blindaje y procedimientos frente a micrometeoroides. A corto plazo, la estación queda con vehículo de rescate operativo y calendario de tareas protegido. Los límites, disponibilidad de cohetes de respaldo, cadencias de producción y la necesidad de entrenar tripulaciones para inspecciones externas específicas. Próximos pasos, ejecutar la EVA de revisión, procesar datos de impacto, actualizar criterios de certificación y mantener el esquema de respaldo rodante como estándar de seguridad.
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