El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este 13 de agosto una orden ejecutiva destinada a agilizar los procesos de licenciamiento en lanzamientos y reentradas de cohetes.
La iniciativa busca reducir trabas burocráticas que, según la industria, han frenado el crecimiento del sector espacial comercial.
La medida instruye al Secretario de Transporte a revisar, modificar o eliminar requisitos considerados obsoletos, redundantes o excesivamente restrictivos, en particular los contenidos en la Parte 450 de la Administración Federal de Aviación (FAA). Aunque dicha normativa fue creada para unificar y simplificar licencias, compañías como SpaceX han denunciado que ha terminado por complicar los trámites.
El alcance de la orden podría beneficiar a operadores como SpaceX, Blue Origin, United Launch Alliance y Rocket Lab, interesados en ampliar su ritmo de lanzamientos. Además, otorga mayor protagonismo a la Oficina de Comercio Espacial, que pasará a reportar directamente al Secretario de Comercio, y establece que la dirección de la Oficina de Transporte Espacial Comercial de la FAA será un cargo de carácter político.
Otro punto central es la intención de acelerar las revisiones ambientales, aspecto que probablemente despierte cuestionamientos de organizaciones ecologistas. También se plantea coordinar esfuerzos para eliminar regulaciones duplicadas y facilitar el desarrollo de puertos espaciales en territorio estadounidense.
La orden incorpora, además, un mecanismo simplificado para aprobar actividades espaciales novedosas, misiones que hasta ahora carecían de un marco regulatorio específico.
SpaceX ha sostenido en reiteradas ocasiones que los procesos de licenciamiento suelen tardar más que la fabricación de los cohetes, y que las evaluaciones ambientales han retrasado pruebas clave del programa Starship en Texas.
Fuente: whitehouse.gov

















